Se otorga a las personas que por cualquier causa de origen NO profesional, y no provocada intencionalmente, pierden el 50% o más de su capacidad laboral, y como segundo requisito, el afiliado debió haber cotizado por lo menos 50 semanas (1 año) dentro de los últimos tres años anteriores a la fecha de estructuración de la invalidez.

Las personas menores de 20 años de edad sólo deben acreditar que han cotizado 26 semanas en el último año inmediatamente anterior al hecho causante de su invalidez o su declaratoria para tener derecho a reclamar esta prestación.

El monto a recibir de la pensión oscila:

Con pérdida de capacidad laboral entre el 50% al 65% se recibirá el 45% del ingreso base de cotización con un incremento de un 1.5% por cada 50 semanas adicionales a las primeras 500.

Con pérdida de capacidad laboral desde el 66% se recibirá el 54% del ingreso base con un incremento de un 2% por cada 50 semanas adicionales a las primeras 800.

Ninguna pensión puede ser inferior a un salario mínimo legal vigente ni superior al 75% del ingreso base de cotización.